En este post vamos a hablar de la importancia de elegir la fase lunar adecuada a la hora de hacer nuestro ritual, porque no solo es importante los ingredientes o preparativos (velas, hierbas…) que vamos a necesitar o nuestra aptitud (fe, positividad, buena energía…), sino que es muy importante saber cuándo es el mejor momento para que todo nos cuadre y salga bien. A veces hacemos un ritual con toda la fe del mundo y no vemos resultados. ¿Podría ser porque no lo hemos hecho en el momento adecuado? ¡Vamos a verlo!
Lo primero que vamos a reseñar es por qué la luna tiene ese poder a la hora de hacer un ritual. De todos es sabido cómo influye en el ciclo menstrual, en las mareas, en el carácter de las personas, etc. La luna es intuición, está conectada con la noche, es esoterismo, habla de la parte femenina, de lo oculto, de la sensibilidad. Conecta con nuestro mundo emocional más íntimo e interno. Tiene una energía propia, por eso es importante tenerla muy en cuenta a la hora de hacer nuestros rituales, porque sí o sí influirá en los resultados. Aquí también sería positivo comentar que, igual que es importante el ciclo lunar, también debemos saber qué día es el más indicado, porque no es igual hacerlo un martes que un viernes.
Para rituales relacionados con el trabajo, el miércoles, que rige Mercurio, el planeta de la mente y el pensamiento, sería un buen día. También el miércoles sería bueno para rituales relacionados con solventar conflictos. Si queremos aumentar nuestras finanzas o encontrar un mejor trabajo, un jueves o viernes, donde rigen respectivamente Júpiter y Venus —planetas considerados de riqueza y expansión— serían días ideales para conseguir nuestros propósitos.
Si el tema que nos traemos entre manos es sentimental y necesitamos potenciar una relación, una amistad, etc., estaríamos hablando de un viernes, ya que rige Venus.
Ya tenemos claro el ritual que queremos hacer y todo preparado, ¿pero cuándo es el momento oportuno? Dependerá del propósito que queramos conseguir. Pongamos un ejemplo: imagina que estamos en una relación de poco tiempo. Vemos que la persona está interesada en nosotras/os, pero parece que tiene inseguridad, miedo… En este caso, nuestro propósito sería quitar o suavizar ese miedo. Haríamos nuestro ritual en luna menguante, ya que es una luna que se va reduciendo con el paso de los días y lo que queremos es «disminuir» la inseguridad de nuestra pareja y que fluya y se relaje en la relación. En este caso, podríamos hacerlo un jueves, que rige Júpiter, planeta benefactor, o un viernes, regido por Venus, planeta del amor, en luna menguante.
Así tenemos claro que todo lo que queramos disminuir (miedos, inseguridades, envidias, celos, discusiones…) será en luna menguante.
Pongamos otro ejemplo: imagina que llevas tiempo en una relación, pero ves que tu pareja está un poco fría y distante. Echas de menos cómo era antes. Nuestro ritual sería claro: nos gustaría que fuera más cercano, cariñoso, detallista… Aquí lo ideal sería hacerlo en una luna en fase creciente, ya que lo que pretendemos es que su amor «crezca». Como día ideal, siendo un asunto sentimental, un viernes, que rige Venus, sería lo más adecuado.
Ya sabes que todo lo que quieras potenciar, como deseo, amor, buena energía, amistad, dinero, etc., podrás hacerlo en luna creciente.
Ahora ya sabes qué momento es más propicio para hacer tus rituales. Solo tienes que tener en cuenta tu propósito: potenciar o disminuir, lo cual te ayudará a elegir la luna adecuada. Recuerda que siempre será creciente o menguante; no te olvides de mirar el día, que también influye.
Lo demás, lo dejo en tus manos. ¡Que viva la magia!













